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    Impacto de la temporada invernal en el desarrollo del sector agrícola

    Temporada invernal en el sector Agrícola

    Las temporadas de lluvias en Colombia tradicionalmente comienzan a finales de marzo con épocas de mayor precipitación en los meses de mayo y junio y de agosto a noviembre. Las condiciones climáticas normales pueden concordar con los fenómenos de La Niña o El Niño, los cuales ocasionan cambios en la temperatura y en las precipitaciones en diferentes momentos del año. La ocurrencia de estos fenómenos está enmarcada por la variación de la temperatura del agua en la franja tropical del océano Pacífico frente a las costas del norte de Perú, Ecuador y sur de Colombia. El fenómeno de La Niña se caracteriza por un aumento considerable de las precipitaciones y una disminución de la temperatura en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, mientras El Niño por las sequías y el calor. De acuerdo con información reportada por el IDEAM, desde agosto de 2020 se registra en Colombia el fenómeno de La Niña, evento que se ha sumado al inicio de la temporada invernal del año 2021 y que podría extenderse hasta junio. De acuerdo con los informes y predicciones meteorológicas internacionales, este segundo trimestre tendremos precipitaciones superiores a las registradas históricamente en las regiones Andina, Pacifico e incluso algunos sectores del piedemonte amazónico.

    Efectos de las temporadas de precipitación en el ejercicio agrícola

    El agua es el principal compuesto químico en los procesos fisiológicos de las plantas, representa cerca del 90% de su composición y es el vehículo para la absorción de los nutrientes. Con el inicio del periodo invernal se da origen a las principales áreas de siembra de cultivos semestrales en Colombia, los cuales están gobernados por el potencial hídrico generado en las épocas de mayor lluvia en el país. Durante el crecimiento y desarrollo de las plantas sus necesidades hídricas pueden variar dependiendo de su demanda, lo cual se considera una de las principales razones, para que los agricultores colombianos desarrollen las actividades en campo acordes a las variaciones climáticas en los diferentes meses. En muchas regiones del país la lluvia es la única fuente de disponibilidad de agua para los agricultores, representando un menor costo disponer de esta sustancia en los meses de mayor lluviosidad que hacer uso de sistemas de riego. En Colombia cerca del 67% y 59% de las áreas de arroz y papa respectivamente se siembran en el primer semestre, por ser plantaciones condicionadas al agua proveniente de la lluvia.

    Tips para cuidar los cultivos y sacarles el máximo provecho

    • Evitar el uso del suelo para labores agrícolas en espacios cercanos a lechos de ríos que puedan generar afectaciones por inundación.
    • En las áreas de cultivos establecidos, se recomienda hacer la adecuación de canales de drenaje para evacuar los excesos de agua debido a las altas precipitaciones.
    • Muchos de los problemas fitosanitarios en las siembras especialmente los originados por microorganismos patógenos, se incrementan en presencia de mayor humedad, para dar solución, se recomienda antes de los procesos de siembra efectuar una adecuada desinfección de los sitios de sembrado, plántulas y semillas. Si se dispone de cultivos perennes ya establecidos, se debe hacer un monitoreo de plagas o síntomas de enfermedad, además, controles frecuentes con fungicidas y bactericidas.
    • Definir un plan nutricional apropiado para el cultivo bajo un previo análisis del suelo, así mismo, aplicar los fertilizantes de forma fraccionada para evitar pérdidas por lixiviación o escorrentía.

    Recomendaciones especiales para quienes cultivan papa y arroz

    Es importante antes del proceso de siembra de cultivos semestrales realizar un control correcto de malezas, adecuar el suelo para la siembra, efectuar un análisis de nutrientes disponibles en este y un muestreo de plagas. A su vez es de alto valor hacer una elección correcta de una semilla certificada y posteriormente un proceso de desinfección del sustrato y la semilla, con una frecuencia de aplicación que permita acortar los ciclos de reproducción y disminuir poblaciones de microorganismos en concentraciones que puedan generar una afectación en el desarrollo del cultivo. Muchas de las enfermedades en las plantaciones solo son visibles cuando el nivel del daño es alto y su impacto en muchos casos genera pérdidas irreversibles en la calidad y producción, por lo tanto, se deben tener en cuenta planes de manejo preventivos que permitan evitar la incidencia de la enfermedad y asegurar el cumplimiento de las expectativas de producción y viabilidad económica del sembrado.

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