Cada marzo y abril, al inicio de la temporada de siembra de papa, se renueva la admiración por la valentía, el tesón y la resiliencia de los campesinos que cultivan este tubérculo en las zonas andinas de Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia. Estos cultivadores, con menos de 5 hectáreas en promedio, invierten su patrimonio económico y el de sus familias durante 150 días, esperando una buena cosecha que les permita vivir los siguientes seis meses. Una vez decidida la siembra, los cultivadores deben realizar diversas actividades y transacciones económicas para financiarse. En las zonas andinas, es difícil disponer de tractores para áreas pequeñas y terrenos pendientes. Sin embargo, es posible alquilar maquinaria y equipos para preparar el suelo, lo cual incluye arar, rastrillar, incorporar y surcar.
Se debe adquirir semilla de calidad, generalmente tubérculos de tamaño mediano con yemas activas, así como fertilizantes que incluyen nitrógeno, fósforo, potasio, elementos menores y correctores de acidez como la cal agrícola. La semilla se coloca en los surcos a una distancia de 30 cm entre semillas y entre 1 m y 1.20 m entre surcos, dependiendo de la fertilidad del suelo. Luego se aplican fungicidas e insecticidas antes de cubrir la semilla con tierra. El proceso biológico de germinación comienza cuando el almidón de la semilla, influenciado por la humedad, se convierte en azúcares, permitiendo a las yemas emitir raíces y tallos. La cantidad de plantas sanas que germinan determina la densidad de siembra, uno de los factores más importantes para el rendimiento de la cosecha 150 días después.
El suelo, preparado, fertilizado y sembrado, da inicio a una aventura agrícola. En el suelo existen microorganismos fitopatógenos que pueden afectar las semillas y plantas. Entre estos patógenos se encuentran la Rizoctomía sp (costra negra), Rosellinia sp (mortaja blanca) y Espongospora sp (camándula o camanduleo), que causan daños significativos. Para combatir estos patógenos, es esencial utilizar coadyuvantes penetrantes que faciliten la llegada de fungicidas al blanco biológico. Un ejemplo de estos es Fertiaqua de la compañía West Química, que ayuda a los fungicidas, bactericidas y nematicidas a percolarse en el suelo y humectar toda la rizosfera.
El proceso de siembra de papa en las zonas andinas de Colombia es un testimonio de la dedicación y resiliencia de los cultivadores. Con el uso de tecnologías adecuadas y productos como Fertiaqua, es posible mejorar la protección de las plantas y asegurar un futuro prometedor para los campesinos y sus familias.


